Los clientes mienten. Y no pasa nada. No te lo lleves al terreno personal

No lo hacen por maldad. Lo hacen por miedo.
Miedo a comprometerse, a parecer ignorantes, a quedar mal, a entrar en conflicto.

Por eso escuchamos frases como: “Me lo pienso y te digo algo”, “Lo estamos evaluando”, “No es un tema de precio”.
Y casi nunca significan lo que dicen.

También existen las mentiras estratégicas.
Las que buscan ganar tiempo, comparar opciones o mantener poder en la negociación.
Si no sabes identificarlas, acabas vendiendo a ciegas.

Las señales están ahí.
Respuestas demasiado rápidas o demasiado lentas.
Incongruencias entre lo verbal y lo no verbal.
Cambios de tema cuando preguntas algo clave.
Vaguedades que no concretan nada.

Puedes darte cuenta y decir «Te pillé». Para tu ego habrá sido una gran victoria, pero para tu cuota de ventas un desastre porque perderás el cliente.

El problema no es que el cliente mienta.
El problema es tomárselo como algo personal y reaccionar desde el ego.
Ahí es donde se pierde la venta.

La clave es interpretar lo que está pasando, gestionar la situación con calma y seguir avanzando con preguntas inteligentes que no activen defensas.

De todo esto hablamos en el episodio de esta semana del podcast.

Escucha el episodio para saber cómo actuar en estos casos

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