Hay dos tipos de planes de negocio.
El que haces para pedir dinero (ese con frases tipo “reposicionar la propuesta de valor con un enfoque disruptivo”).
Y el que haces para no volverte loco.
El primero queda muy bien en una presentación.
El segundo evita que acabes con un socio que no soportas, un equipo que no entiendes y un negocio que no sabes por qué montaste.
Pues de eso va el último episodio del podcast.
De ese plan que sí sirve cuando eres tú solo con tu ordenador, o cuando tienes un equipo pequeño y el Excel ya no da más de sí.
Un plan con tres bloques que parecen simples… hasta que te sientas a escribirlos:
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“Dibuja la empresa que quieres tener”
No empieza en la facturación. Empieza en cómo quieres vivir. -
“Deja lo hablado por escrito”
Tanto como si tienes socios como si eres tú solo.
Pon por escrito qué harás si las cosas se tuercen. (Y se van a torcer. No es mala suerte, es estadística.) -
“Pasa del PowerPoint a la acción”
100 días. Acción masiva. Menos teoría, más llamadas.
No es un plan para impresionar.
Es un plan para que te sirva a ti.
Para que tomes decisiones sin necesidad de consultar con la almohada, el horóscopo o la IA.
Cuando escuches el episodio, dime:
¿Qué parte de tu plan todavía no está escrita?
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